ENTRE LA TIERRA Y EL CIELO
Influencia terrateniente y religiosa en la sociedad colonial.
“Entre la tierra y el cielo, de esa manera se configuró la sociedad colonial de nuestro país.”
Toda la conformación social del siglo XVII en, aunque no lo crean, ¡¡¡3 PÁGINAS!!!
PALABRAS CLAVE:
Siglo XVII, terrateniente, mestizo, colonia, iglesia, tierra… tierra, tierra y mucha tierra, cielo, sociedad, costumbre, poder (¿búsqueda de poder en la Colonia?, jajaja)
ABSTRACT:
This is the window... ehm... summer camp?
En este, el segundo trabajo historiográfico que la honorable Academia de Altos Estudios Etilísticos se digna a criticar, tenemos a la nueva lumbrera de la intelectualidad etil: Francisco “el masoquista” Rojas. Este ayudante superdotado (o como dicen otros, TONTO, TOOONTO), además de tener labores que requieren mucha destrucción neuronal (como lo es destruir a sus jóvenes alumnos con rojos), se da el gusto de cultivar su mente al tomar 7 ramos (solo por curiosidad y amor a la sabiduría), tocar en una orquesta filarmónica (malas lenguas hablan de una banda de mala muerte, pero eso no es así), hablar varios idiomas (donde el INGLÉS es su lengua predilecta, demostrado en contadas ocasiones ante el test UC) y hacer acciones benéficas (hacer clases en un preuniversitario voluntario… bueno, dicen que hace clases).
Como podrán notar en las siguientes líneas, es un trabajo de lujo para ser criticado, vilipendiado y destruido; digno de tan alto personaje.
En primer lugar el intelectual comienza exponiendo su tesis principal, tan profunda y controversial que aún genera escozor entre los académicos de la Historia: “Entre la tierra y el cielo, de esa manera se configuró la sociedad colonial de nuestro país.”. Simplemente visionario… no se puede debatir lo elemental de esta tesis para la conformación del pensamiento occidental en la actualidad. De hecho, hasta la Escuela de los Anales le debe mucho, sin siquiera darse cuenta.
Empero (siguiendo al notable pensador anterior), su sesgo comunista (al haber sido un muchacho del GAP) lo limita. Leyendo sus líneas de trabajo comprendemos a Gabriel Salazar, quien juzgó a nuestro camarada de “comunistoide -lanoso trasnochado de baja calaña”. He aquí una cita reveladora: “La aristocracia se vio profundamente beneficiada por los frutos de esta generosa y lejana tierra, el sector del “bajo pueblo”- por así llamarlo- vivió determinado al trabajo de por vida en las haciendas del sector más rico de la población. Ahí cada uno formó su mundo determinado por las circunstancias que lo rodeaban.” Sin dudas una cita polémica y sin bases. ¿Cómo acusar a nuestra noble aristocracia local de tal aberración? ¿Cómo decir que nuestros hidalgos vascos vinieron a explotar, tanto la tierra como a la gente del bajo pueblo? Estas son afirmaciones de rigurosidad mínima, lamentables. No sólo eso, inclusive plantea que: “existía una población extremadamente pobre encargada de las labores agrícolas, con sus costumbres determinadas por el hecho de ser parte de los dominados.” Como poner esta idea y no pensar en el carácter del indio y el mestizo, seres por confluencia social flojos y cobardes… el señor Rojas olvida acá los estudios de Frenología y Razas del estimado estudioso Dr. Coyoma.
En paralelo, para peor, demuestra su profunda visión hereje y atea (y así choca contra nuestros valores cruzados), al plantear que el mundo de la época embobado por la religión, siendo que todos habían escuchado la palabra del señor y por eso les gustaba ir tanto a misa; tal como dice otro gran académico, el maestro Coco Pardo. Pero pese a lo anterior comprende nuestro estudioso comunistoide que nuestras mentes son inferiores, por lo que clarifica constantemente sus “iluminadas” ideas: “Ambos sectores, vivieron además inmersos en un clima de una profunda influencia de la iglesia católica (he aquí el cielo...), en una época en la cual ella revestía una importancia sin parangón alguno…”. ¡Gracias a esta aclaración comprendimos el título! Gracias camarada.
Más adelante su rol educador, aumentado por sus estudios ayudantísticos, se ve reafirmado con la reiteración constante de ideas, comentarios y conclusiones realmente básicas (perdón, supremas): “ …podemos extraer que la responsable de la configuración de la sociedad y del tipo de hombre colonial es la tierra, específicamente la riqueza que representaba en esos años. Existían según él dos bloques que conformaban la sociedad, los dominadores y los dominados, pero realmente ¿qué es lo que determina esta bipartición social?, la respuesta no es otra que la tenencia de la tierra.” ¿Está claro ahora señores?
Y si alguna duda puede tener el lector sobre “quién” es el culpable del desarrollo de una sociedad tan monstruosa… este académico nuevamente nos ilumina: “pues en ella se demuestra el afán discriminatorio de la sociedad y su eterna protección del orden que permitía el auge de una parte de ella (me refiero a la parte aristócrata)”. Este trabajo, además de revelador y brillante, es a prueba de no-ayudantes.
Es notable anotar otra fuente de comentarios constante, el mítico Barros Arana. Sin él, este estudio sería una apología a la Iglesia y a sus ritos místicos y fanáticos. Gracias al intelectual decimonónico este escritor contemporáneo puede exponer ideas tales como “¨[Barros Arana] Señala a estas fiestas supersticiosas como las que afianzaban una mentalidad exageradamente religiosa en la sociedad de la época.”; con una base documental irrefutable.
Para finalizar este análisis, la ayudanta, perdón, Rojas, termina llegando a una conclusión que ha causado revuelo. Una frase de tal peso que puede compararse a la “Larga Duración” de Braudel o a las “Invasiones Bárbaras” de Lot: “[La conformación de la sociedad colonial] Cumplió su cometido en uno y otro lado. Unos justificaron su poder y los otros simplemente esperaron ver el cielo.” Ni el mismo Góngora lo podría haber dicho de manera más prístina.
2 comentarios:
Pancho!!!
´
Dentro de la poética de su noble trabajo, fallo en su visión generalista de la historia colonial, pero en fin, en cuanto a los vascos toda la razón...luego de pasarme a caca un rato, declaro a éste "panfleto" una mula verdadera, aunque situada muy por debajo de la obra de arte anterior, que sigue siendo puntera de la mula suprema.
Buen intento Pancho, pero Arcel y su nombre curioso siguen con la corona del Cooller.
Notable la maestria de la venta.... pero concuerdo con la Cata de que el hueon de nombre raro lleva la delantera...
si se fijan en la primera nota al pie del trabajo de arcel (?) hay un link.... a ICARITO!!
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